Me lo han preguntado varias veces. Por muchas razones, pero por sobre todo, por falta de ganas, no respondi. Hoy, no se porque, mi estado de animo me hace querrer responder a esa pregunta. Más que por satisfacer la curiosidad agena porque en este momento me hace falta repasar quien he sido y quien soy. He aqui mis razones para usar este alias.
Mercurio, Hermes para los romanos, y para quienes lo prefieren era el mensajero de los Dioses y para más señas regente (dirían lo que saben de esos menesteres) del signo zodiacal al que pertenezco. Aunque no creo ni frecuento los predios de las astrología, en algún momento me hice a la idea de que más alla de lo general que resultan las descripciones de esta, mi personalidad cuenta con algunas de las características positivas (y a mi pesar de las negativas también).
La Casa del Mercuriano es más que nada un espacio para dejar ser a esa parte de mi que si cree que tiene esas características, esa parte subjetiva de mi ser que la naturaleza racional de lo que hago para ganarme la vida no deja salir, o que mis miedos a los convencionalismos sociales no dejan salir cuando enfrento eso que llaman vida real. El refugio de esa parte de mi que tiene razones para creer en la astrología pero también para denigrar de ella y encima tiene cierta facilidad para defender ambas posiciones. De la parte de mi que cree en la palabra como vehículo, en la diplomacia como medio, que puede darle a alguien mil razones para hacer las cosas de una manera en particula, pero a última hora cambiar de opinión y no hacerla. Que tiene la, para mucha gente, desagradable costumbre de leer primero el final de los libros, para despues leerlos completos. Que muchas veces necesita hacer más de una cosa a un tiempo para que el aburrimiento y la rutina no conviertan su vida en un miserable infierno pero que también puede ser en extremo inconstante. Que puede pasar un buen rato respondiendo a las preguntas de quien quiere conocerlo con otras preguntas, solo por no dejarse conocer o por simple petulancia.
Es solo un recordatorio a mi mismo de la existencia de esa parte de mi, o quizas es solo un nombre.
¿Y tú por qué quieres saber eso?…