El código Da Vinci
Hace algunos días termine de leerlo. Ya se que estoy algo, por no decir “bastante”, retrasado y pasado de moda con lo que leo pero quería hacerlo antes de ver la pelicula, si es que llego a conseguir razones para hacerlo. Debo decir que no me parece la gran cosa. Como novela adolece, en mi muy particular opinión, de lo mismo que la mayoría de los autores estadounidenses contemporáneos que he leído (no son muchos así que no se emocionen) y es lo que llamo el síndrome Holliwood. Parece que supieran incluso antes de redactar la primera línea que van a hacer una película con la obra que pretenden escribir y se adelantan entregando un guión, en este caso de suspenso, más que una novela. No es más que un libro para pasar el rato, dicho de otra manera, no es un libro que provoque volver a leerlo después de un tiempo, al estilo de Cien Años de Soledad, o El Quijote.
Sin embargo, y para ser justos no todo es malo en la novela. Puedo decir que cuenta con datos históricos interesantes, que bien valen la pena una investigación por cuenta propia. Además, una de las ideas centrales de la trama, la de lo divino femenino, me parece encantadora, ya que de por si siempre he pensado que toda mujer tiene algo de divino en si misma, por lo que la comparto por completo. Del resto me parece que más ha sido la bulla producida por la maquinaria de mercadeo de la casa editora que la cabulla que se pueda tejer del libro.
En cuanto a la polémica con la iglesia, me parece que los jerarcas de la misma pasaron por alto el hecho de que es una novela, como tal esta en el reino de la ficción y lo que se dice como parte de la trama no tiene nada que ver con la realidad, por lo que no veo ni motivo ni razón para los reclamos que hacen. Y eso me hace recordar lo que me decía una de mis maestras hace tiempo, la explicación no pedida, insinúa la culpa escondida…
