De espalda al río
Me siento de espaldas a la ventana. Hoy no quiero ver al río. Ese que ha sido testigo silencioso de toda mi vida. Ese que en otros momentos me ha brindado la certeza de que siempre se llega al mar, a pesar de lo largo de la trayectoria. Ese del que he aprendido que muchos grandes barcos van y vienen a través de su curso pero siempre necesitan de un pequeño pero muy fuerte remolcador y de la pericia de su capitán para llegar al puerto. Hay demasiado espacio en ese paisaje, demasiada libertad, demasiada vida. Libertad y vida que no tengo. El recorrido se me ha hecho largo y oscuro. Muy larga la búsqueda de un mar al que en muchas ocasiones me ha parecido otear en la distancia para luego darme cuenta que es solo la corriente de otro río que quiso cruzarse con la mía y terminó siguiendo su propio destino. No sin antes dejar en mi esa sensación de río revuelto que no me agrada en lo absoluto. Hoy no me convencen los argumentos del río en cuanto a la existencia del mar. Me siento atrapado, represado, restringido. Me siento de espaldas al río.

Ay Caballero Mercuriano… yo conozco ese inmenso río… hagan las paces que desde aquí me huele a mar…
Un abrazo
Comment by Veronika — June 1, 2007 @ 01:16 pm
De espaldas, como me he sentado yo últimamente de mi ciudad. De espaldas a la ventana, a su espacio, a su cárcel, a mi mundo.
De espaldas, pero por algún resquicio el rumor de su torrente penetra en nuestro espacio y con él la asociación inmediata con su imagen y con ella, el recuerdo. Con el recuerdo la nortalgia, con la nostalgia, la necesidad y con la necesidad, las ganas. Poco a poco y a nuestras espaldas… penetra, por algún resquicio su rumor y tras su rumor, todo su poderoso torrente. No somos impermeables al recuerdo, al amor, a la vida y siempre, aunque les demos la espalda, conseguirán el modo de atravesarnos a traición. Por fortuna…
Beso celeste.
Comment by Celeste — June 5, 2007 @ 04:47 pm
El río es la senda que te lleva a convertir a mar, sus palabras me han enseñado que es usted gran capitán en eso de llevar el barco a encontrar y cruzar el mar, puerto seguro luego del viaje y la tempestad. Siga dando la espalda al río mientras navega por el mar, aunque no lo haya visto sus pies sobre las tablas que navegan en las fuertes aguas del ese mar que sin querer encontró… encontró el mar. Un abrazo querido amigo, suerte con el viento y las velas.
Comment by whisper — June 8, 2007 @ 010:49 am
¿El río aún no detiene su atravesar en tu silencio?
Beso celeste…
Comment by Celeste — June 8, 2007 @ 03:53 pm
Cuánta necesidad de confluir, cuánta distancia, cuánta tristeza siento con la certeza.
Comment by M... — June 22, 2007 @ 010:27 pm